TODO ES UN MILAGROConforme me adentro en las técnicas, terapias, sanaciones, o como queramos llamarlas, (excluyendo, por supuesto, la medicina y la farmacología, de la que no puedo opinar) veo que hay un sin fin de metodologías que cada una de ellas cuenta sus maravillosos resultados, y sus infinitas posibilidades de sanación de las personas. 

Ni quiero, ni puedo denostar a ninguna de ellas, no soy quien para juzgar a nada, ni a nadie, simplemente, como dice el periodista Borja Vilaseca, aprende y comprueba, no te creas nada de lo que dicen o de lo que lees, quédate con aquello que te vaya bien, pero aunque a tí te funcione, no quiere decir que funcione al resto de los mortales.

En todos los años que llevo de profesión me llega multitud de información de diversas técnicas, unas me atraen más que otras, pero antes de valorar las pongo en práctica, veo similitudes, las compruebo. Por norma, nunca es «oro todo lo que reluce», e intento siempre tener los pies en la tierra, como se acostumbra a decir. 

El tener un amplio conocimiento del cuerpo humano, los múltiples enlaces que existen entre la musculación con los puntos linfáticos, emocionales, y meridianos de la medicina tradicional china, parece que el corregir un dolor tocando cualquier otra parte del cuerpo parezca como algo «mágico«, y nada más lejos de la realidad. Es increible, por mucho que nos lo parezca en esta civilización occidental moderna, que podamos reestablecer la salud de manera fácil y sencilla, sin recurir a los fármacos, repito, sin ser milagros, unicamente utilizando otras técnicas que no las que nos han enseñado que debemos utilizar desde pequeños.

Como he dicho antes, no hay milagros, o al menos yo no los hago. Toda aquella persona que viene a mi consulta esperando que haga algo fuera de lo normal para reestablecer su estado de salud, que se olvide de ello, intento enseñar y explicar todo lo que hago, y ahí me encuentro la mayoria de las veces con esas creencias que tenemos que impiden dejarnos llevar y nos hacen volver a tropezar una y otra vez con lo que creemos que es lo «normal».

Lo único que pido es confianza y paciencia, si confias en mi, trabajo mejor y más a gusto, te explico, aprendes y juntos liberamos todo el mal que te bloquea, por supuesto eso conlleva paciencia, ¿cuanta?, no lo sé, depende lo que haya dentro tuyo, de tus creecias y tu resistencia a enfrentarte a tí mismo/a. Si no confias, o no tienes paciencia, no me interesas, ni a tí ni a mi, yo no quiero perder tiempo, y tu no quieres «perder» tu dinero.

Por supuesto que cobro, hay quien se puede permitir pagarlo y no lo hace, hay quien no se lo puede permitir, pero hace el esfuerzo, cada uno es muy libre de hacer lo que quiera. Por muy ser de luz que uno sea, sigo teniendo que pagar a las compañias eléctricas y esas sólo cobran con dinero, ahí no puedo hacer nada.


1 comentario

Maria Bascon · 22/03/2014 a las 7:26 pm

Muy buena entrada Ramón, como bien dices no existen los milagros, pero si personas como tu que ayudan a que nuestro camino de recuperación y aprendizaje sea mucho mas fácil y sencillo
Se de primera mano que es sencillo confiar en ti, que tus terapias me ayudaron a equilibrar mi mente y mi cuerpo, que siempre se puede contar con toda tu experiencia y profesionalidad para encontrar la luz y el camino hacia uno mismo.
Gracias por estar hay.
María

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