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MIS AMIGOS

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Como decía Josep Pla, tenemos amigos, conocidos y saludados. A lo largo de nuestra existencia, nos damos cuenta que entran en nuestra vida unas personas, y otras van cayendo, unas perduran y que puedes confiar, y otras, que aunque también perduren, no confías tanto.

Por lo general, la pareja es la que perdura, pero eso no quiere decir que sea en la única en la que puedes confiar, ocurre muchas veces que te puedes fiar más en el mejor amigo/a que en la pareja.

Como todos vosotros tengo amistades desde la infancia, ¿quien no recuerda la época del colegio?, los colegas del instituto, contamos con vecinos, amigos del barrio, algunos se conocían entre ellos, otros no, pero había un nexo que nos unía, el vecindario era muy importante antiguamente, ahora vivimos como si estuviésemos en una burbuja.

Posteriormente, ya en la vida laboral, conoces los compañeros de trabajo, jefes, encargados, con algunos sales de copas y a otros ni saludarles. Si casualmente entras en algún grupo, de baile, canto coral, de cocina, sardanas o flamenco, vas conociendo más gente, en mi caso orquesta de baile haciendo “bolos” de pueblo en pueblo.

Al ir a vivir en pareja, se acostumbra a cambiar de barrio o población, por lo que tomas contacto con más personas, con algunos se intima más que con otros, y cuando tienes niños, ¿que te voy a contar de los padres y madres del ampa?, salidas, fiestas, fines de curso, excursiones, colonias, cumpleaños, extra-actividades… sufres y compartes con ellos lo que hacen tus niños.

Como no!!, si además perteneces a un grupo de ocio como petanca, ir a buscar esparragos o setas… el grupo de conocidos se agranda.

El ser campista (como es mí caso también), hace que el círculo sea mayor, la filosofía del campista es de compartir y ayudar, y al igual que te aconsejan a poner el avancé de la caravana, por la noche compartes anécdotas alrededor del fuego del ron cremat y una guitarra sonando.

Si además eres profesional con pacientes presenciales (mi caso de nuevo), se crea un vínculo que roza la amistad. Si trabajas de cara al público, más gente se cree que tiene un lazo contigo.

Todo esto es la vorágine que llamamos vida, para seguir buscando, cuando en edad más avanzada, llegamos al centro de día o la residencia a alguien a quién considerar amigo, a quien confiar, porque lamentablemente, muchos se han quedado en el camino, y te ves sólo en la última etapa, y quien realmente queda son los íntimos y la familia más allegada a duras penas.

A lo largo de mi vida, igual que todos vosotros, he conocido a mucha gente, muchos con los que he llegado a intimar, incluso creer que realmente eran amigos, por culpa mía seguramente, pero que al final me han decepcionado, de todos ellos, hasta el día de hoy, puedo considerar que AMIGOS, con mayúscula, sólo tengo dos. A uno sólo le veo una vez al año, y gracias a él; al otro le veo un poco más, menos de lo que yo querría, por culpa de los horarios; pero a los dos, aunque no se si es recíproco, les considero los mejores amigos de mi vida, y haría cualquier cosa por ellos. Con mayúsculas a PEDRO y ALFREDO, dedico este escrito, las mejores personas que han entrado en mi vida y que ahí están, sin reproches, sin juzgarme, como si último día que nos vimos fue ayer.

Conservemos las amistades, y olvídate de la típica frase de, si yo no te llamo tú nunca lo haces, si quieres sentir que están a tu lado, eso no debería importarte.

 

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