Hablar de lo mucho que te quiero no sirve de nada si no te lo demuestro, que a su misma vez para unos el amor es de una manera y para otros es de otra, la subjetividad y creencias es lo que tiene y el demostrarlo es de una manera u otra.

Intentaré hacerlo como si de una canción de amor se tratase, simple, directo, desde un corazón sin cerebro, sin temor a desnudarse:

Te quiero porque estás por mí, porque me cuidas y me respetas.

Te quiero porque te deseo, te admiro y me atraes.

Te quiero porque me escuchas, me valoras y me enorgulleces.

Te quiero porque te escucho, me sorprendes y te admiro.

Te quiero por tu forma de hablar y tu forma de pensar, aunque, a veces, no las comparta.

Te quiero por tu manera de ver la vida, aunque no sea la misma que la mia.

Te quiero porque confias y me haces sentir único.

Te quiero porque dices lo que piensas al momento, sin ira y sin rencor.

Te quiero porque empatizas, te quiero porque sabes decir NO ES NO.

Te quiero porque se te va la “bola” un montón, pero confias en mí para devolverte a la “cordura”.

Te quiero porque duermes. Te quiero porque despiertas como si hiciera tiempo que no nos vemos.

Te quiero porque vas a tu “rollo” y nadie te controla.

Te quiero porque eres lo que la mayoría de parejas querrían tener.

Te quiero porque otros han habido antes, pero yo soy el “elegido”.

Te quiero porque no te necesito, pero a su vez, no sabria vivir sin ti.

Y sobre todo es, porque realmente eres lo quiero y me hace feliz.


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